El desafío (El desmayo y la incertidumbre)
Cuando el diagnóstico es la incertidumbre
"Hace dos años, la vida de Mano y la mía se detuvieron por un instante. Un desmayo repentino nos puso frente a una realidad que a menudo da miedo: la fragilidad de un gato senior.
Tras las primeras pruebas, nos encontramos en una encrucijada. Los veterinarios propusieron una resonancia magnética para entender qué había pasado en su cabeza, pero la edad de Mano hacía que la anestesia fuera un riesgo. Decidí que, si no podíamos tener un diagnóstico por imagen, tendríamos una recuperación basada en la observación y el cuidado.
Mano empezó a perder peso, y la anemia se hizo presente. No quería comer, dormía mucho pero también maullaba mucho, a pesar de observarlo y dedicarle atención no mejoraba por lo que decidí llevarlo al veterinario, siguiendo mi intuición y pensando que le podría tener dolor en boca. Fueron días de mucha incertidumbre, pero también de una conexión que nunca olvidaré. Para practicarle una higiene con anestesia es necesario un pos operatorio y en la Ecocardiograma se vio un peque
No hubo una 'pastilla milagrosa'. Lo que hubo fue:
Acompañamiento constante: Respetando su lenguaje y sus silencios.
Cuidados adaptados: Ajustando cada detalle de su entorno para que no tuviera que esforzarse.
Presencia y amor: Demostrándole que, aunque el camino fuera difícil, lo haríamos juntos.
Poco a poco, el brillo volvió a sus ojos. Mano decidió que aún no era su momento, y yo aprendí que la atención técnica, cuando se combina con un vínculo profundo, puede obrar lo que otros llaman milagros."
